Un buen día Iñigo, STV, decidió cambiar de aires y mudarse a trabajar a la capital del reino. Allí estuvo toda una temporada entrenando y compitiendo con el Vallecas, equipo de salvamento.
Por aquel entonces, Paula, madrileña, estaba terminado Biología y entrenaba y competía en natación y salvamento con el Mirasierra.
A pesar de practicar ambos salvamento, la poca afinidad de Íñigo por la piscina hizo que no se encontrasen hasta que empezó la temporada de competiciones en aguas abiertas en el Embalse de Riosequillo.
Poco después, ese mismo verano, ambos fueron convocados por la selección madrileña para participar en una competición de playa en Francia, evento durante el cual Íñigo y Paula comenzaron a conocerse realmente.






















